Se nos apareció marzo con sus pingüinos, patentes, matrículas y los préstamos o los bolsillos escuálidos para enfrentar el mes. Junto con esto marzo representa para muchas personas el comienzo de una nueva etapa y ningún personaje es más representativo de este cambio que los nuevos estudiantes que entran a la universidad, los llamados novatos o mechones.
Es vergonzoso que los estudiantes sigamos permitiendo este tipo de atropellos, la juventud y los universitarios se han destacado durante décadas por defender la igualdad de oportunidades, la libertad y los derechos humanos y durante este mismo tiempo hemos sido mudos testigos de cómo se violentan los derechos y la dignidad de nuestros compañeros en nuestras propias universidades.
No hay nada más ajeno a una universidad que la violencia de un mechoneo, la universidad debiera ser un espacio de encuentro para los hombres, la cultura y el saber. Un lugar donde se transmite y se crea el conocimiento no puede albergar en el mismo espacio tradiciones bárbaras como el mechoneo.
El recibimiento de un nuevo miembro a la universidad debiese llevarse a cabo con un ánimo fraternal donde los alumnos antiguos intentan disipar las ansias y el nerviosismo del recién llegado y en su lugar buscan impregnar de significado y mística el comienzo de su carrera y de alimentar y fortalecer su vocación.
Finalmente en esta campaña contra la violencia en las bienvenidas universitarias, debo reconocer que desde que entre a



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